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Vértice del Anayet

En una de nuestras escapadas otoñales, un amigo y yo hicimos un intento al Vértice del Anayet. La niebla y la lluvia nos hicieron darnos la vuelta a unos pocos metros de la cima; no es problema, el otoño que viene estará allí y lo volveremos a intentar.

Dejamos el coche en el Corral de las Mulas y comenzamos a subir, evitando la carretera, alrededor de las 11 y media de la mañana. Al llegar a la estación, buscamos las marcas del GR-11 que remontan el barranco de Culivillas. El día es bastante gris y tiene pinta de que nos vamos a mojar, pero hay que aprovechar...
Cascadita
Cascadita

El color de la piedra, mezclado con los tonos otoñales, hace muy amena la ascensión.
Remontando el barranco
Remontando el barranco

Nos dirigimos al collado que se ve al fondo de la imagen:
Hacia el collado
Hacia el collado

En algo más de hora y media estamos en el llano de los ibones. El Midi está tímido, medio escondido entre las nubes.
Midi d'Ossau
Midi d'Ossau

Paramos a comer algo y disfrutar del panorama. Después de pensarlo mucho, decidimos intentar la ascensión al Vértice, así que nos ponemos en marcha hacia al "collado rojo" que separa los dos Anayets. Poco a poco, el Pico Anayet se va escondiendo entre las nubes...
Pico Anayet
Pico Anayet

Vista hacia la Canal Roya, con el Balatús al fondo:
Canal Roya
Canal Roya

Alcanzamos el collado ya mojándonos...
Pico Anayet
Pico Anayet
¡La que se nos viene encima!
¡La que se nos viene encima!

Para mi colega, la combinación montaña+agua equivale a salir pitando. A pesar de que sólo queda un cómodo paseo por la arista hsata la cima del Vértice, no está pasando un buen rato y prefiere darse la vuelta. Le acompaño, después de todo, no ibamos a tener grandes vistas desde la cumbre...
¿Dónde está la cima?
¿Dónde está la cima?

Descendemos cómodamente del collado rojo -a pesar de la humedad- y regresamos por la misma ruta de subida. Aunque la visibilidad es escasa, no hay ningún problema para orientarse.

De vuelta en el barranco, las nubes desaparecen y nos dejan esta preciosa imagen de la Foratata:
Contrastes
Contrastes

Me queda un cierto mal sabor de boca por no haber hecho cima, pero se olvida por el camino. Cuando llegamos al coche nos pegamos un abrazo... han sido, otra vez, tres días geniales, en los que apenas nos hemos cruzado a nadie, y hemos podido disfrutar de la singular belleza otoñal del Pirineo. Ojalá tengamos ocasión de repetir de nuevo el año que viene.