Peñalara con nieve8 de abril de 2006
Un viaje a Madrid nos dio ocasión de subir a Peñalara con nieve. Ya entrada la primavera, hacía un día estupendo. La dificultad era subir sin raquetas por la nieve blanda, ya que había lugares donde el espesor de la capa de nieve era de más de un metro. A la pareja excursionista habitual se unió mi hermana. Así que echamos a andar los tres para arriba, no sin alguna caída para regocijo de los que se mantenían en pie.
El momento más dramático fue cuando nos dimos cuenta de que nadie había traído cámara de fotos. Afortunadamente, pudimos tirar de la cámara de un móvil. Algo es algo.
Hacía muy buen día así que, a pesar de la nieve, la ascensión era la romería habitual. Había gente de todo tipo: montañeros, excursionistas, domingueros, despistados... Gente con botas, con zapatillas, con raquetas y... ¡hasta con crampones! Era curioso ver a un tipo equipadísimo con sus crampones y hundiéndose en la nieve hasta la cintura.
La subida se hacía un poco larga e incómoda; de todas formas, Jaime estaba encantado y no se quejaba. La que lo pasaba mal era Marta, menos acostumbrada a la montaña. A la altura de la Hermana Mayor quiso abandonar (esto me recuerda algo), pero la convencimos para continuar.
La subida fue larga (unas tres horas) pero, dadas las condiciones, no fuimos mal. Hicimos las fotos de rigor en la cima y... entonces vino el mal rato.
Afortunadamente, así ocurrió. En 20 minutos la niebla había desaparecido y, con los primeros rayos de sol, salimos zumbando para abajo. La bajada fue divertidísima. Atajamos por la antigua pista "esquiando" sobre las botas y en hora y tres cuartos estábamos abajo. Olvidando el pequeño "susto" de la niebla, fue una experiencia gratísima. A Marta aún le deben durar las agujetas... ;-) |