Peñalara
27 de agosto de 2005
El Pico de Peñalara (2.430 m. de altitud) es el más alto de la Sierra de Guadarrama. Sin embargo, su ascensión por la ruta que nosotros seguimos es muy sencilla; la única dificultad es salvar los 600 metros de desnivel desde el parking de Cotos (1.830 m.) Otras rutas clásicas, como la que pasa por los riscos de Pájaros y Claveles tienen algún paso complicado, pero eso lo dejaremos para otra ocasión.
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| Jaime medio dormido
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El sábado salimos pronto de casa para evitar las horas de más calor. Jaime se durmió por el camino (una hora de coche más o menos) y no tuvo buen despertar a la llegada, así que me costó un buen rato convencerle para empezar la caminata. Me extrañó porque habíamos estado unos días antes en los Pirineos y siempre estaba dispuesto a nuevas rutas. Pero hoy no estaba muy por la labor.
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| Cobertizo del Depósito
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Finalmente, empezó a subir, aunque no de muy buen humor; paraba constantemente y se quejaba sin parar: "No puedo más". No había más remedio que tener paciencia si quería que la ruta llegase a buen puerto. Pronto dejamos atrás el bosque y comenzamos a subir las zetas que nos llevan a la Hermana Menor y que nos enseñan, alternativamente, los Siete Picos y el Valle del Lozoya.
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| Valle del Lozoya
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| Siete Picos
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Ya en el llano que rodea a la Hermana Menor, paramos -otra vez- a almorzar; un viento fortísimo nos obligó a cobijarnos junto a unas rocas. Incómodos, no tardamos mucho en seguir la marcha (una ligera ascensión guiada por enormes hitos). A la altura de la Hermana Menor, que se deja ligeramente a la derecha, Jaime, para mi sorpresa, se niega a seguir. Tengo que insistir con vehemencia para que continúe, ¡estamos a unos pocos minutos de la cima! Me cuesta Dios y ayuda convencerle. Incluso un montañero de cierta edad que ya vuelve de la cima, se acerca a hablar con él y trata de explicarle que, en la cumbre, le espera un gran regalo: las amplísimas vistas sobre las provincias de Madrid y Segovia. Esto, que debe ser totalmente normal con los niños, me pilla de sorpresa, ya que no estoy acostumbrado a que ocurra.
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| Peñalara a la vista
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Tras una ardua negociación, Jaime accede a seguir, cuando ya estaba a punto de darme por vencido. Son más de las doce y media cuando alcanzamos la cima de la sierra segoviana/madrileña. Sorprendentemente, Jaime cambia por completo de actitud. Parece otro; está feliz, recorriendo la cima de un lado para otro, explorando todos sus rincones y disfrutando por primera vez de la ruta. Ha valido la pena el esfuerzo.
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| Jaime en la cima de Peñalara
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| Yo mismo ;-)
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La bajada la hacemos con otro humor. Quizás Jaime es consciente de su "pequeña hazaña" y se se siente orgulloso. Aun así, nos cuesta algo más de dos horas el descenso, aunque ahora las paradas son con otro motivo: ver un bicho, hacer una foto o jugar con la flecha del Mirador de la Gitana.
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| Jaime en la cima de Peñalara
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