Travesía Bujaruelo - Otal - Ordiso14 de Octubre de 2008
Por segundo año, a mi colega el Anthrax y a mi nos dan cuartelillo durante unos días para disfrutar de la belleza del otoño en los Pirineos. El 13 de octubre por la tarde nos ponemos en marcha desde Logroño sin tener muy claro el destino; dado que el tiempo puede ser bastante variable en esta época, tenemos varias alternativas previstas. La primera de ellas era darle la vuelta al Vignemale. Con esta idea en la cabeza, nos acercamos al Valle de Bujaruelo para hacer noche en el Mesón de San Nicolás de Bujaruelo. Sin embargo, dado que mi colega venía con el estómago un poco tocado y no se encontraba bien, decidimos que, el primer día, haríamos algún paseo sencillo. Así pues, pensamos en acercarnos a conocer el Valle de Ordiso y, quizás a la vuelta, Otal. Después de un buen desayuno en el albergue, nos ponemos en marcha atravesando el viejo puente de Bujaruelo.
Camino de Ordiso, nos desviamos unos metros para disfrutar de uno de mis rincones favoritos: las pozas bajo el puente de Oncins:
Volvemos al sendero que lleva a Ordiso; el colorido es espectacular:
En todo momento remontamos el cauce del río Ara. A unos 45 minutos de la salida, volvemos a desviarnos unos metros para visitar el curioso puente colgante de Burguil. El pequeño puente se balancea fuertemente al cruzarlo...
La vista del Ara bajo el puente es maravillosa
Retomamos la pista y pronto aparece ante nosotros el impresionante macizo de Vignemale. Aproximadamente en hora y media estamos en el refugio de Ordiso, a la entrada del valle.
Giramos pues a la izquierda, cruzamos un pequeño puente de hormigón y emprendemos la subida por un sendero con fuerte pendiente, junto al arroyo que baja de Ordiso. Seguiremos junto al cauce hasta la cabaña en la parte superior del valle, a la que llegamos una hora y cuarto después (paramos a comer algo por el camino).
De camino decidimos cruzar al valle de Otal para volver a Bujaruelo. El mapa no indica ningún sendero, así que toca hacer un poco de I+D :-) Lo cierto es que encontramos -a ratos- trazas de sendero e incluso algún hito perdido. Comenzamos a ascender y buscamos algún collado que nos deje en el camino que viene de Panticosa; no acertamos a encontrar un sitio cómodo para cruzar, así que seguimos asomándonos collado tras collado hasta pasar el ibón de Ordiso.
Cuando empezamos a no verlo nada claro, encontramos un hito en un collado, más o menos a la altura del ibón, por donde accedemos a Otal. Las vistas del valle desde el collado son magníficas:
Como vamos justos de tiempo (la noche se nos puede echar encima antes de llegar a Bujaruelo) y, además, amenaza lluvia, nos olvidamos del sendero y descendemos "a huevo" hacia la pista de Otal. En cuanto llegamos al fondo del valle comienza a llover... Llevamos casi ocho horas de marcha.
Desde ahí aún nos queda una hora hasta el mesón; al final del recorrido, el GPS indica un desnivel acumulado de 1.700 m (debido seguramente a los múltiples ascensos y descensos que hicimos buscando un sitio para cruzar a Otal). Nos metemos una buena cena en el Mesón de Bujaruelo con la satisfacción de haber completado una bonita travesía. |