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Laguna Grande y Circo de Gredos

7 de julio de 2004

El primer contacto "serio" de Jaime con la montaña fue en Gredos, con cinco años recién cumplidos, y fue extraordinariamente sorprendente. Fe estaba "muy embarazada" y pasamos unos días de descanso en el Parador de Gredos huyendo del calor de Madrid. Uno de los días decidimos madrugar un poquito y acercarnos a la Plataforma de Gredos (1.770 m.) a dar una vuelta "a ver qué pasaba".
Plataforma de Gredos
Plataforma de Gredos

A eso de las 8 de la mañana, con apenas 7ºC de temperatura, empezamos a subir por la llamada "Trocha Real". Ni qué decir tiene que, como esperaba, no pasaron ni 15 minutos cuando Jaime dijo "No puedo más" y se sentó a descansar.
Jaime agotado
Jaime "agotado" tras 10 minutos de larga caminata

Así más o menos fuimos avanzando. Superamos grandes dificultades, como un "terrorífico" encuentro con unas vacas avileñas que Jaime confundió con Vitorinos, negándose a acercarse a ellas ;-) y otras por el estilo. El caso es que seguíamos subiendo hacia el mirador y, a eso de las 10 de la mañana, estábamos en el mirador de Peña el Rayo, a 2.032 m. de altitud. Desde ahí, las vistas hacia el circo son grandiosas.

Considerando que ya habíamos tenido suficiente, propuse darnos la vuelta. Pero... ¡sorpresa! Jaime se niega en redondo y se empeña en bajar a la laguna. Estuve un rato explicándole que eso suponía bajar y, por lo tanto, después subir para regresar al parador, pero no había manera. Estaba entusiasmado y totalmente convencido de que quería hacerlo. Así que no pude negarme y empezamos a bajar hacia la laguna.
Jaime entusiasmado
Jaime entusiasmado ante el Circo de Gredos

Ya junto a la laguna, mientras nos comíamos los bocatas, Jaime se lo pasó en grande jugando con los renacuajos. Después de un descanso, empezamos a subir de nuevo hacia el mirador; Jaime no tenía ni una queja y todo iba a las mil maravillas.

El pequeño problema apareció durante la bajada a la plataforma, porque las botas de Jaime empezaron a hacerle daño. Así que no tuve más remedio que cargármelo un trecho a hombros, hasta que se recuperó. Afortunadamente, no fue nada importante. El caso es que, tras un montón de horas de marcha, el peque había disfrutado muchísimo. Creo que es una suerte que le gustase tanto ese día, porque eso me permitió "engancharle" a la siguiente y, poco a poco, que la montaña se convirtiera en una pequeña aventura interesante para él.
Almanzor
El Almanzor entre nubes

Datos de la ruta

Cómo llegar Desde la Plataforma de Gredos
Duración Unas 6 horas con paradas
Desnivel ?
Dificultad Media. Era pequeño y fue larga, aunque no se quejó en ningún momento.