Home   Montaña   Fotos   Linux   Estu   De todo un poco Google logo

Ordesa: Cola de Caballo

22 de julio de 2006

La ruta más "clásica" y concurrida en Ordesa es el camino que recorre el fondo del valle hasta la cascada de la Cola de Caballo; no se necesita una especial forma física y no tiene peligro.

Jaime ya había estado unos meses atrás en la Cola de Caballo pero, curiosamente, no había hecho el camino clásico por el fondo del valle, sino por la Senda de los Cazadores. Además, cuando estuvimos en octubre, tras un verano muy seco, apenas caía un hilillo de agua que daba pena. Así que le prometí que volveríamos y este verano pude cumplir la promesa.
Tozal de Mallo
Tozal de Mallo
Rocío
Rocío

Fe y diego se quedaron en Fragen (en Casa Muro, donde nos trataron tan sumamente bien que lo menos que puedo hacer es darles esta pequeña publicidad) y Jaime y yo salimos hacia el parking de Ordesa con intención de coger el autobús de las 8 de la mañana. Así lo hicimos y hacia las 9 menos cuarto nos pusimos en marcha desde la pradera, a 1.280 m. de altitud.

La primera parte del camino es bien conocida por Jaime, que ya la había recorrido varias veces. Hace un par de años fue hasta las gradas de Soaso y, hace tan solo un par de días, subimos hasta la Cascada de Arripas (1.380 m., 35 minutos) con Fe y Diego. Diego, que aún no ha cumplido los dos años, subió andando pero, eso sí, nos costó casi dos horas llegar a la cascada.
Las Gradas de Soaso
Las Gradas de Soaso

Antes de las 11 de la mañana alcanzamos las Gradas de Soaso (1.650 m.), unos espectaculares escalones de piedra tan regulares que parecen esculpidos por la mano de un gigante. Es, sin duda, una de las muchas maravillas de Ordesa. Hasta aquí encontramos muchísima gente (es temporada alta) pero el sol y tremendo calor hace que pocos continúen.
Monte Perdido
Monte Perdido

Por fin, sobre las 11 y media, llegamos a las inmediaciones de la Cola de Caballo. Las fuertes lluvias de los últimos días hacen que lleve una buena cantidad de agua. Jaime disfruta de los lindo saltando de piedra en piedra (tuve que darle un toque de atención cuando le vi trepando por una rocas a unos 8 metros del suelo) y de lado a lado del río Arazas. Pero no podemos entretenernos demasiado porque suponemos que Fe y Diego deben haber dejado ya la casa rural donde nos alojábamos y no sé si nos estarán esperando en la calle. Así que a las 12 y cuarto nos ponemos en marcha y en algo más de dos horas y media estamos en la pradera, esperando el bus de regreso a Torla. Jaime está hecho todo un campeón.
Jaime llegando a la Cola de Caballo
Jaime llegando a la Cola de Caballo

La sorpresa nos espera cuando llegamos a Fragen. Al saber Doña Asunción, la propietaria de Casa Muro, que Jaime y yo nos hemos ido y Fe y Diego nos esperan, les ha "obligado" a instalarse en su casa y comer con toda la familia. No sólo eso; nos han preparado una gran comilona a Jaime y a mí y, aunque nos habíamos tomado unos bocatas bajo la cascada, nos vimos obligados a dar buena cuenta de la ensalada, el lomo y el bonito que nos tenían reservados. Una familia extraordinaria con la que quedamos en deuda. Desde luego, volveremos a Casa Muro.

Ordesa en invierno

7 de abril 2007

Pero, posiblemente, no es el verano el mejor momento para visitar el valle; la exhuberancia de la primavera, la fascinación de la nieve y los millones de colores del otoño hacer que Ordesa sea aún más bello en cualquiera de las otras estaciones.
Cascada del Estrecho
Cascada del Estrecho

Recién estrenada la primavera del 2007, hicimos la ruta a la Cola de Caballo en compañía de unos amigos y con un montón de críos. La nieve, tardía este año, estaba presente casi desde el principio del camino. Aun así, el camino no presentaba mucha dificultad (salvo para los muchos visitantes que calzaban deportivas o... ¡zapatos!) y, salvo los más pequeños, todos cumplieron el objetivo de ponerse bajo la espectacular cascada.
Cascada escondida
Uno de los rincones escondidos de Ordesa

Eso sí, el Monte Perdido se negó a asomarse entre las nubes, así que quedó oculto a los nuevos visitantes del valle. Ya tienen una excusa para volver.
La Cola de Caballo entre nieve
La Cola de Caballo entre nieve

Tras una larga caminata (los más peques, incluyendo a Diego con sus 2 añitos, nos retrasaron mucho), llegamos a la cascada cuando empezaba a nevar suavemente. Aun así, tuvimos tiempo de tomarnos un buen bocata y una excelente taza de caldo, que nos hizo entrar en calor.
Valle nevado
El valle nevado

Tras la comida, iniciamos el regreso pasados por agua. Una fuerte e incesante lluvia nos acompañó durante las dos horas que tardamos en volver a la Pradera. Pero lo peor fue que tuvimos que esperar otra hora y media hasta que pudimos coger el autobús de regreso a Torla. La Semana Santa es lo que tiene...
Río Arazas
Río Arazas en invierno