Senda de los Cazadores
8 de octubre de 2005
En los días previos al Pilar de 2005 tuvimos ocasión de acercarnos a Ordesa. El clima era perfecto para intentar llegar a la Cola de Caballo por la famosa Senda de los Cazadores. Hasta hacía poco, dudaba de la capacidad de Jaime (tenía 6 años) para superar el desnivel pero, unos días antes, había subido con él a Peñalara y todas mis dudas se habían disipado.
|
| Jaime ataviado para la excursión
|
Sobre las diez menos cuarto de la mañana, algo más tarde de lo previsto, iniciamos las primeras rampas del fuerte desnivel de la senda. Unas interminables zetas nos pondrán en algo más de dos horas en el Mirador de Calcilarruego, casi 700 metros en vertical por encima de la Pradera.
|
| Jaime durante la subida
|
Yo estaba muy pendiente de las reacciones de Jaime; me preocupaba que no se sintiera a gusto, que se le hiciera largo o se aburriera, pero no ocurrió nada de eso. Todo lo contrario, estaba alegre y muy motivado. Una vez alcanzado el mirador, las vistas son espectaculares. Había unas cuantas personas y Jaime era, sin duda, el centro de atención. Creo que se dio cuenta y estaba muy crecido: "Bueno, qué, ¿vamos a estar aquí toda la mañana? ¡Date prisa, vamos a seguir!", me dijo a voz en grito. La gente, claro, le miraba alucinada y se partían de risa.
|
| Jaime en el mirador de Calcilarruego
|
|
| La Brecha de Rolando y el Casco
|
A partir del mirador la senda transcurre en constante y suave descenso atravesando a media altura la Faja de Pelay. Si las vistas desde el mirador son grandiosas, por el camino aún mejoran. Poco a poco aparecen la falsa brecha, la brecha de Rolando, el Casco, el Monte Perdido, el Cilindro de Marboré...
|
| Espectacular vista del valle
|
Continuamos la marcha despacio, porque tenemos todo el día y hay mucho de lo que disfrutar. E camino no es peligroso ni demasiado vertiginoso, pero conviene no perder de vista a los niños para que no se salgan de la senda. Por desgracia, a apenas tengo fotos, pues las baterías de la pequeña cámara digital dijeron "basta" -recién cargadas, incluidas las de repuesto- y la vieja F-401x con mi mejor rollo de diapositivas guardado para la ocasión decidió rebobinarse sola cuando solo la había disparado una sola vez. Es increíble como dos cosas tan difíciles pudieron pasar a la vez y, precisamente, el día menos indicado.
|
| Llegando a la Cola de Caballo
|
Sobre las 3 de la tarde tenemos a la vista la Cola de Caballo. Tras un verano muy seco y sin que hayan empezado aún las lluvias, apenas cae un hilillo de agua. A las cuatro menos cuarto nos sentamos bajo la poca agua de la cascada y... comemos (sí, otra vez). A las cuatro y media nos ponemos en marcha; el camino de regreso lo haremos por el fondo del valle. La vuelta por la Senda de los Cazadores es muy peligrosa (es, si no me equivoco, el segundo punto de mayor mortalidad del parque, tras la Escupidera del Monte Perdido), especialmente si se hace de noche. Con nieve o hielo está sencillamente prohibida.
|
| Monte Perdido
|
|
| Gradas de Soaso
|
La vuelta la hacemos tranquilos pero si apenas parar; solo hacemos alguna foto en las Gradas de Soaso. Cerca de la cascada de Arripas cruzamos el río Arazas y alcanzamos la pradera por la margen izquierda del río. A las 7 llegamos a la pradera, tras 9 intensas horas por un valle de ensueño.
|
| Otoño en Ordesa
|
Jaime ha disfrutado como yo nunca lo hubiera creído. Normalmente, un niño (Jaime tiene 6 años al hacer esta ruta) disfruta del monte alcanzando metas: vamos hasta esa cascada, hasta esa roca, hasta el refugio... Pero hoy no ha sido así; Jaime ha disfrutado de cada rincón, de cada piedra, de cada flor, de cada paso; se ha sorprendido con cada ruido, con cada uno de los infinitos colores de las hojas de otoño, del "arco iris de árboles", como lo ha llamado con inocencia y exquisito acierto. Jaime, hoy, me ha hecho inmensamente feliz.
|
| Atravesando el bosque mágico de hayas
|
|
| El Gallinero al atardecer
|
|
| Mirador de Calcilarruego
|
|